Teruel se atreve a resolver el dilema del consumidor contemporáneo: el copeo individual en el hogar. Para quienes disfrutan de una o dos copas diarias, abrir una botella de vidrio tradicional representa una carrera contra el tiempo antes de que el oxígeno arruine el vino sobrante. El sistema Bag in Box mitiga este inconveniente porque lo protege de sus mayores enemigos: la luz y el oxígeno. El secreto técnico está en su bolsa interior flexible, fabricada con tres capas de protección de alta ingeniería (dos metalizadas y una plástica), las cuales se van colapsando a medida que el líquido se sirve. Al impedir la entrada de aire, la primera copa mantiene la misma frescura que la última, garantizando dos meses de vida útil una vez abierto.
Este empaque está diseñado para adaptarse a los anaqueles del refrigerador de casa. Al ser ligero, no requerir sacacorchos y eliminar el riesgo de roturas por caídas, se convierte en el aliado indiscutible para reuniones al aire libre, fiestas, picnics o tardes de playa. Además, su empaque ecológico reduce hasta en un 50% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el vidrio convencional, utilizando además una caja producida con cartón reciclado.
Menos peso en transporte, menor huella de carbono y frescura comprobada: Teruel Bag in Box demuestra los resultados de pensar fuera de la caja.
