Inspiración Blanco está elaborado a partir de uvas Sauvignon Blanc de las tablas 46 y 47. En nariz, aparecen notas tropicales y cítricas, mientras que en boca hay frescura lineal, fruta limpia con un eco de guayaba y un final que invita a servir de nuevo. Es un blanco que se entiende con mariscos, pescados de carne delicada, cítricos, ceviches, sushi fresco y quesos jóvenes. En verano, brilla junto a la alberca o frente al mar, y en la ciudad, es ideal para refrescar una comida con una buena charla.
Inspiración Rosé, por su parte, mezcla uvas de las variedades Garnacha y Caladoc, provenientes de las tablas 62 y 10. El objetivo es claridad frutal sin perder profundidad. Aromas y sabores de fruta de hueso de durazno y chabacano marcan el paso; en boca, Inspiración Rosé ofrece cuerpo medio-ligero, acidez amable y una textura que sostiene la mesa. Sus mejores aliados son pescados con algo de grasa, como el salmón; también parea ejemplarmente con mariscos, ensaladas con granos, pizzas blancas, pastas de verdura y quesos de pasta blanda.
Dos botellas, un mismo enfoque: convertir la anatomía del viñedo en vinos claros, precisos, versátiles. Inspiración Blanco e Inspiración Rosé dejan que hable la uva, el suelo y el trabajo bien hecho.
