Brugal: el líquido es lo que importa

En el grupo de maestros roneros, cada uno aporta una cualidad distinta. Creatividad, paladar, memoria olfativa… Yassil Villanueva, de Brugal, piensa que lo suyo es lo último. Disfruta descifrar notas y aportarle jovialidad a lo que de otra manera sería un conjunto de hombres muy serios. Juntos trabajan para que cada copa de ron Brugal sea memorable.

 “Salvaguardamos los perfiles de nuestro portafolio clásico. Etiquetas como Brugal Añejo o Brugal Extra Viejo siguen teniendo las mismas características que cuando fueron lanzadas en los años cuarenta y cincuenta. Podemos cambiar el empaque, la botella, la forma de hacer las cosas, pero el líquido que se creó en aquel momento sigue siendo el mismo”.

En los productos más recientes no hacen cambios radicales, pero sí los han ido adaptando a los tiempos y procuran innovaciones por medio de nuevos envejecimientos en barrica y también de mezclas. Hoy la variedad es amplia, ya que hay una expresión de Brugal para cada momento.

Para introducirse al mundo de este destilado, Yassil recomienda iniciar con el Brugal Blanco. “Te ayuda a acostumbrar el paladar y el olfato para conocer las características del líquido; además se puede mezclar, por ejemplo, en un daiquirí de fresa, que te ayuda a descubrir el alcohol por medio de otras notas a las que estás más acostumbrado”.

Luego habría que avanzar al Brugal Añejo. “Ahí basta un hielito y comenzar a probar. También puede mezclarse para resaltar sus notas”.

Para paladares expertos, Brugal Extra Viejo: la recomendación es añadir un hielo para apreciar las notas de astringencia, madera, especias, frutos secos y cítricos. “Sería un sacrilegio mezclarlo con lo indebido, aunque justo eso es parte de la versatilidad del ron”, aclara Yassil.

Y, por supuesto, está una de sus etiquetas más emblemáticas, Brugal 1888, envejecido en dos maderas, primero de bourbon y luego de jerez, y nombrado con el año de la fundación de la marca. “Si te gusta lo afrutado, el 1888 con fresas congeladas en lugar de hielo resalta las notas de frutos rojos y te refresca. Si hace frío, un 1888 en las rocas queda perfecto al beberlo junto a una fogata. También ayuda a maridar una buena carne o un helado de vainilla”.

 

Papá Andrés, un homenaje a la tradición

Brugal tiene otra botella que destaca y que ocupa un lugar especial en la compañía: Papá Andrés. “Para nosotros es sumamente especial. Es el primer ultra premium de nuestro portafolio y cada edición hace honor al trabajo, legado y a la historia de viaje de mi tatarabuelo, gracias a cuyo sueño estamos aquí”. Don Andrés inició la tradición de este ron para consumirlo sólo en las ocasiones especiales de su familia, como bodas o bautizos.

“Él lo hizo como una forma de agradar a la familia y ahora nuestra forma de complacerlo es lanzar su producto en su nombre”.

 

Cada una de las ediciones tiene un perfil diferente que va acorde a los mejores envejecidos que hay en la bodega de Brugal y todas las ganancias recaudadas por la venta de Papá Andrés van a la Fundación Brugal en República Dominicana. “Esta etiqueta es muy importante para nosotros. No sólo nos permite compartir con quienes la adquieren un poco de nuestra familia, sino que nos ayuda a devolver a la comunidad un poco de todo lo que recibimos”.

 

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