A pocos kilómetros de Querétaro, Guanajuato se erige como el escenario del primer gran estallido de insurgencia. La Alhóndiga de Granaditas y la Parroquia de Dolores Hidalgo, donde comenzó la guerra de independencia en la madrugada del 16 de septiembre, son paradas obligatorias para entender el peso que este estado tiene en la historia nacional.
Las calles empinadas y los túneles de la capital guanajuatense ofrecen un ambiente festivo a la vez que romántico. Las famosas estudiantinas, que llenan de música la ciudad con sus callejoneadas, resuenan en la Plaza de la Paz, donde la ocasión exige un mezcal estructurado o un tequila de mampostería, honrando la llama que encendió el movimiento independentista.
