Cuando el invierno llega a México, no todo es calor y playa. Hay rincones donde la niebla se mueve entre los troncos de pino y las chimeneas humean al caer la tarde: paisajes mexicanos que no le piden nada a ningún destino nevado. En estos caminos del frío vivirás un viaje inolvidable.
CREEL, CHIHUAHUA
En el corazón de la Sierra Tarahumara, Creel es un portal a las Barrancas del Cobre y al frío de montaña. Entrar a Creel es cruzar un umbral: del otro lado, los bosques de coníferas y encinos imponen su presencia y las temperaturas pueden caer por debajo de los –15 °C.
Atravesar senderos como el Valle de los Monjes o el lago de Arareco implica adentrarse en territorios donde los muros de roca han sido testigos de milenios de historia. El Chepe —tren turístico que recorre Chihuahua hacia el Pacífico de ida y vuelta— atraviesa algunos de los paisajes más espléndidos de México, ofreciendo postales de frío, profundidad y verticalidad de la Sierra Tarahumara. Los visitantes pueden optar por recorrer el bosque, visitar las cascadas de Basaseachi o perderse en los miradores sobre el cañón.
Una sugerencia: lleva ropa adecuada para bajas temperaturas y considera hospedarte en cabañas que cuenten con chimenea.
TAPALPA, JALISCO
En Jalisco, Tapalpa se apodera del frío con cabañas rodeadas de pinos y chimeneas encendidas. En este encantador Pueblo Mágico la temperatura no desciende tanto como en el otro pueblito invernal jaliscience, Mazamitla. Eso no es un problema: aunque no hay nieve constante, en invierno el clima fresco combinando con ponche caliente y tardes junto al fuego recrea una magia tierna y hogareña, perfecta para quienes no disfrutan tanto el frío, pero no quieren perderse la temporada navideña. Es un destino ideal para rescatar la sensación de hogar, caminar por senderos de bosque, respirar el aire helado y contemplar el humo de las chimeneas elevarse a ras del cielo.
Olvídate un rato de la playa y atrévete a buscar la aventura en estos maravillosos paisajes invernales. Te aseguramos que no te vas a arrepentir.
