Hay restaurantes que se visitan por un platillo, pero los mejores son a los que se vuelve por cómo nos hacen sentir. El Corazón del Mar pertenece a esta segunda categoría. Desde su concepción, el proyecto nació con una intención clara: llevar la cocina de mar a un terreno más emocional. No se trata únicamente de servir pescados y mariscos frescos; se trata de crear un espacio para vivir momentos memorables que trasciendan las paredes del restaurante.
El sueño comenzó a finales de 2019, justo antes de que el mundo cambiara su ritmo debido a una pandemia. La primera sucursal abrió en la colonia Nápoles, en Ciudad de México: ese es el punto de partida que se considera el corazón del restaurante. Con el tiempo, el proyecto creció y hoy suma tres ubicaciones. En Roma Norte, un restaurante de tres niveles culmina en el Roof Cora, un espacio íntimo para cenas maridaje, colaboraciones y encuentros especiales. En el centro comercial Manacar, una imponente terraza de más de 500 metros cuadrados es escenario de las conocidas Noches del Cora, donde la cocina se encuentra con el show en vivo. Cada sucursal de El Corazón del Mar tiene su personalidad, pero todas mantienen una misma esencia: calidad, servicio y experiencia.
Esta filosofía culinaria se sostiene sobre cuatro pilares: calidad del producto, respeto por el ingrediente, sabores que cautiven y pasión en la ejecución. La cocina de El Corazón del Mar tiene raíces mexicanas y mirada contemporánea. Aquí no se sobrecargan los platillos ni se complican innecesariamente; El Corazón del Mar busca equilibrio, profundidad y honestidad. Es una propuesta que conecta con la memoria gustativa del comensal: un bocado que transporta a la playa, a unas vacaciones en la costa, a una tarde frente al mar.
