Comer en Hunan para sentirse bien

La carta de Hunan se antoja de inicio a fin. Aquí van unas recomendaciones para pedir la comida perfecta, incluido el maridaje.

Por Judith Campiña

Una buena comida compartida con la familia es garantía de felicidad. La verdadera experiencia Hunan es al centro de la mesa, donde se ponen todos los platillos para compartir: entradas, salsas, sopas y platos fuertes.

El extenso menú —que se mantiene igual desde sus inicios— se acerca con respeto a la tradición culinaria china y la toma como base para preparar propuestas más novedosas y reinterpretaciones más atrevidas de nuestros platos favoritos. José Cuaik nos recomendó el menú que representa la esencia del restaurante.

Para empezar. Lo primero que hay que pedir es una de las especialidades de Hunan, Return of the Phoenix: un plato ligerito que consiste en pedazos pequeños de pollo con ajonjolí salteados en una de las salsas de la casa. Esta entrada combina perfecto con un tequila Don Julio Reposado frío, que ayuda a abrir el apetito. Además de este pollo, los dumplings, ya sean fritos o hervidos, las empanadas de carne y los rollitos de camarón no pueden faltar en este primer tiempo.

Un plato de fiesta. El pato laqueado es uno de los platos más pedidos, y con toda razón: es generoso y exquisito. Se filetea en la mesa y se acompaña con una salsa de ciruela de la casa. La mejor manera de comerlo es en taquitos con las tortillas de harina que, de hecho, se hacen a mano. ¿Salsas? Hay muchas opciones, pero José recomienda usar dos que sean picantes; una de ellas sí o sí tiene que ser la Dragón, picante en serio, de aceite de chile de árbol, y un poquito de soya preparada.

Para este grandísimo plato, el maridaje no puede ser sino con el vino tinto Tierra de Ángeles Nebbiolo. Su intenso aroma a frutos negros impulsa los toques de la ciruela con que se acompaña la carne, mientras que el cuerpo cítrico y floral del vino asienta los niveles de acidez y aporta la frescura necesaria al plato.

Otro de los platos fuertes que tienes que pedir si vas a Hunan es el filete de res salteado, que se sirve en finas laminitas hechas al wok con soya, cebollín y chile, en la salsa de la casa. Un plato sencillo y muy rico.

Un huequito para el postre. Para completar la experiencia, una rebanada de pastel de chocolate y una copa de vino tinto 8 Reales es lo único que se necesita. O bien, un merengue con helado de vainilla y coulis de fresa.

Cuando uno termina una comida en Hunan se siente apapachado. Hunan recibe a quien entra a reservar con la siguiente frase: “Uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz”, y sí, cuando uno decide regresar a Hunan es porque ahí hemos creado momentos alegres y tenemos memorias de celebración que nos unen sentimentalmente a este gran restaurante.

¿Qué hay detrás de este menú perfecto? Lee todo al respecto aquí 

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