Don Julio: se quita el sombrero por México

Conversamos con Ari Anderman, head de Tequila en Diageo México, sobre la inspiración detrás de una edición especial de Don Julio hecha con todo el corazón.

 

Apoyar la reactivación mientras disfrutamos un gran tequila es posible gracias a Don Julio. Me Quito el Sombrero es el nombre de la campaña, la cual nos recuerda al fundador de la marca, don Julio González, quitándose el sombrero por amor a su trabajo, su familia y su país.

Recientemente, tuvimos la oportunidad de platicar con Ari Anderman, head de Tequila en Diageo México, quien nos contó sobre la inspiración detrás de una de las campañas con más alma.

¿Cómo ha sido el impacto del COVID-19 en la industria?, ¿cómo va a cambiar el consumidor en los próximos meses?

La cuarentena fue una sorpresa, tener que encerrarse sin entender por cuánto tiempo ni el riesgo real que implicaba esta pandemia. Eso llevó a actitudes y momentos distintos en la vida del consumidor, como no poder reunirse con los amigos en persona, sino de forma virtual. Los consumidores buscaron adaptarse rápido a algo que nunca habían vivido, encontrando alternativas para conectar y compartir. Nosotros hemos buscado continuar la producción, tomando en cuenta todas las medidas de sanidad. Crecimos en ventas en Estados Unidos, pues la gente tiene más tiempo de consumir. En México, el cierre de restaurantes y bares ha sido complicado. Por eso hemos trabajado en iniciativas para apoyar a la industria y llevar experiencias a casa de los consumidores. Estamos colaborando para salir adelante.

¿De dónde nace la iniciativa de Me Quito el Sombrero?

Platicábamos sobre nuestra marca y lo que significa Don Julio para nosotros. Somos la marca de tequila más cercana al corazón de los consumidores mexicanos. Somos el reflejo de don Julio González, un hombre de campo que dedicó su vida a hacer lo que amaba. Él y su familia compartían valores que hoy cobran más sentido que nunca, como la pasión, resiliencia, esfuerzo y familia. Quisimos ponernos en sus zapatos y pensar qué habría hecho él para apoyar a su industria ante una situación como la que estamos viviendo.

De ahí nace la respuesta que nos dio nuestra agencia, un trabajo con todo el cariño hacia nuestra marca. Lo primero que él haría sería agradecer, que es un valor de honor y humildad. El objetivo es impulsar a la industria e invitar al consumidor a que se sume para reinventarnos todos juntos.

¿Cómo ha sido la recepción de esta campaña por parte del segmento de hospitalidad?

Ha sido increíble. Desde el principio la campaña hizo muy buena conexión con el consumidor gracias a todo el significado que hay detrás. Son pocas las campañas que llevan un sustento tan fuerte en el fondo. Nos ha ayudado a darnos cuenta de que somos todos parte de la industria, y que la unión que hemos tenido como marcas jamás será olvidada. Queremos invitar al consumidor a unirse a este movimiento y hacerlo más grande, pues sabemos que se va a requerir un gran esfuerzo para recuperarnos completamente.

La campaña empezó siendo una edición limitada a 1,000 unidades en las que rotuladores mexicanos pintaron a mano cada una de las botellas y así dar un valor único de preventa para aquellos que quisieran apoyar desde el inicio. Logramos vender las botellas en un par de días. A partir de octubre salió una edición con el mismo diseño, pero más formalizado, para terminar el año. 

Con todo lo que juntemos en esta iniciativa estaremos apoyando a la industria de la hospitalidad. Esto se une con un programa que iniciamos hace meses a nivel global llamado Raising the Bar, un fondo que tiene el fin de ayudar a los negocios para abrir y poder operar.

Sobre el diseño de la firma Anagrama, ¿cómo se deciden los nombres que se ponen en la botella?

Queríamos representar a todos. Son nombres muy comunes en México, para que se sintiera la diversidad e integración.

Nos pareció muy acertada la decisión de colaborar con la actriz Irene Azuela, ¿la podremos ver en más proyectos?

La invitamos a presentar la edición en un evento virtual. Tiene una gran personalidad y actitud que va acorde con Don Julio, además de que ha hecho muchas cosas interesantes a nivel profesional. Estamos abiertos para lo que pueda venir, aunque hoy no hay nada definido acerca una nueva colaboración. La categoría del tequila está evolucionando mucho y cada vez son más las mujeres que son protagonistas. Don Julio es de las marcas en la que más mujeres trabajan en el proceso de producción.

¿Cómo fue el momento en el que llegó la idea perfecta, la idea de Me Quito el Sombrero?

Se sintió como un clic, tuvo sentido inmediatamente. Hoy el mensaje “Me Quito el Sombrero” representa algo distinto. Comunica muy bien los valores de la marca y conecta con el consumidor de forma perfecta. Lo hicimos con todo el corazón: fue un esfuerzo de todo el equipo y estamos muy contentos con el resultado.

 

 

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