RESERVA DE LA BIOSFERA DE LA MARIPOSA MONARCA, MICHOACÁN
El invierno purépecha no existe sin el espectáculo de la mariposa monarca. En Michoacán, la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca —especialmente en localidades como El Rosario— se convierte en un santuario donde miles de mariposas migran a refugiarse entre los oyameles. El clima aquí es frío, la atmósfera es de una apacible quietud y los bosques se mecen al compás suave de las alas de estas pequeñas viajeras que cubren árboles enteros.
Pasear por los senderos del santuario implica participar en un ritual natural que se repite con puntualidad cada diciembre. Recuerda organizar tu visita con un guía certificado y respetar las rutas delimitadas.
ZIRAHUÉN, MICHOACÁN
Para quienes prefieren estar cerca del agua sin salir del frío, el lago de Zirahuén, en Michoacán, ofrece un refugio tranquilo entre bosques de pino y encino. Aunque en invierno el lago no alcanza temperaturas tan bajas como para congelarse, el clima puede llegar a los 5 °C. Esto, junto a la neblina matinal que se eleva del lago, lo transforman en un lugar ideal para la contemplación, caminar por la orilla o refugiarse en una cabaña, contemplando la belleza de un agua quieta a temperatura invernal.
Dos paradas icónicas del paisaje michoacano. ¿Qué esperas para hacer las maletas?
