Desde 1926, la familia Orendain convirtió la visión de don Eduardo Orendain González en una misión de vida: hacer del tequila un símbolo de identidad. Hoy, tras varias generaciones, esa herencia se expresa en cada botella como un legado vivo que conjuga historia y modernidad.
Su espíritu pionero no se limitó a la producción de tequila. Don Eduardo Orendain fue uno de los fundadores y el primer presidente de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera. Su liderazgo permitió organizar a los productores, proteger la denominación de origen y sentar las bases para que el tequila alcanzara su lugar como embajador de México. Con esa visión, la familia entendió que preservar la autenticidad implicaba abrir caminos de futuro.
El corazón de esta tradición se encuentra en La Mexicana, destilería que la familia adquirió en 1944. Allí conviven procesos artesanales con prácticas innovadoras acordes con nuestra época. En ese espacio, los visitantes pueden recorrer campos de agave, conocer la historia familiar y degustar expresiones que brotan de la tierra de Tequila, Jalisco.
La mineralidad del suelo volcánico, la altitud y el microclima otorgan al agave un carácter que se siente en cada sorbo.
