Playas remotas: descanso y aventura

La llegada del calor y los días de sol despiertan las ganas de pasar unos días a la orilla del mar.

Para comenzar a planear tus próximas vacaciones, te presentamos cuatro playas mexicanas, lejos de todo y muy cerca de la naturaleza.

Las playas remotas tienen algo en común: noches estrelladas, largas horas de descanso en la hamaca, tardes de brisa fresca, aventuras marinas y mucho espacio para perder la mirada en el paisaje. Por su calidez, belleza natural y sencilla infraestructura, estos destinos son ideales para viajar con amigos y familiares a un costo accesible. Prepara las maletas y emprende el viaje, porque estos pequeños paraísos te regalarán increíbles atardeceres y recuerdos para toda la vida.

BALANDRA, BAJA CALIFORNIA SUR

A 30 kilómetros de la ciudad de La Paz, Balandra es un irrepetible paraíso natural y un lugar perfecto para descubrir el Mar de Cortés. La forma de la bahía hace que su oleaje sea calmado y sus aguas, ideales para disfrutar con niños o personas mayores.

La infraestructura aquí, a diferencia de otras playas, es mínima, por lo que vale la pena llevar tus provisiones. No hay hoteles en los alrededores, pero existen muchas opciones de hospedaje en La Paz e incluso zonas de acampar cercanas a Balandra. Lleva tu bolsa para recoger la basura (incluso la orgánica) para proteger a la flora y fauna locales. Te recomendamos que des un paseo en kayak, en velero o en tabla de remo —disponible para renta en los alrededores—. El agua es tan clara que hacer esnórquel es casi obligatorio, así que no olvides llevar tu equipo.

LA LLORONA, MICHOACÁN

Entre Lázaro Cárdenas y Manzanillo, sobre el extenso litoral michoacano, se encuentra una de sus mejores playas: La Llorona. Ubicada en el municipio de Aquila, es una playa virgen, ideal para alejarse del mundo y convivir con la naturaleza. 

Este destino es realmente remoto: no cuenta con acceso a internet y tampoco hay hoteles, así que la opción aquí es acampar. Como previsión, lleva un botiquín básico, agua potable y lo mínimo para poder descansar como te gusta. Y no olvides tu hamaca: los cielos estrellados de este lugar son impresionantes. Algunas de las enramadas tienen espacio para camping y cuentan con electricidad, baños y regaderas; otras ofrecen opciones básicas para comer.

El oleaje es impredecible y, por lo general, muy fuerte. Así que, más que nadar, La Llorona es un lugar de naturaleza pura y salvaje, un remanso para desconectarse de todo y pasar las horas tumbado en la arena, leer, tomar el sol y dar largas caminatas al atardecer.

BOCA DEL CIELO, CHIAPAS

Para llegar a esta playa chiapaneca, a 170 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez, hay que tomar la carretera que conduce a la ciudad de Arriaga; cerca del poblado de Punta Arista, a 38 kilómetros de Tonalá, encontrarás este paraíso. 

En las cercanías no hay hoteles y la urbanización más cercana es Tonalá. La aventura comienza desde la llegada, pues hay que cruzar un estero a bordo de una lancha para acercarse a la barra que divide la laguna del mar. En esta zona hay algunas cabañas para alojarse, una opción limpia, rústica y cómoda.

Los manglares, los atardeceres espectaculares y las aves que habitan esta zona son parte del espectáculo natural y el principal atractivo de esta playa. Hay algunos negocios que ofrecen cocos frescos y comida sencilla, preparada al momento con la pesca del día. La playa es de oleaje tranquilo, por lo que es posible nadar y practicar buceo. En los alrededores se encuentra también Playa Azul, ideal para paseos en canoa o lancha.

BARRA DE POTOSÍ, GUERRERO

Este pequeño poblado de pescadores se encuentra en la costa del Pacífico guerrerense, a sólo 20 minutos del aeropuerto de Ixtapa Zihuatanejo. Debe su nombre a la barra de arena que divide el mar de la laguna de Potosí, una reserva de aves, cocodrilos y vida marina que conviven en armonía con los habitantes del lugar.

Durante la temporada de invierno se puede observar a la ballena jorobada, que llega a estas zonas para reproducirse. Los habitantes son muy protectores de la fauna, por lo que sólo podrás salir en excursión marina durante las fechas permitidas y con capitanes certificados. Si tienes suerte, podrás verlas saltar desde la playa.

No hay cajeros automáticos en el pueblo, así que no olvides llevar suficiente efectivo para pagar las comidas y paseos. La señal de teléfono celular es débil, pero las enramadas y hoteles tienen wifi para conectarse en caso de que lo necesites. De todas maneras, aquí sobran actividades para divertirse y contemplar la belleza natural, como dar una vuelta en la laguna a bordo de un kayak, pasear en lancha para apreciar los Morros de Potosí o visitar el campamento tortuguero Ayotlcalli en Playa Larga, muy cerca de la localidad de Barra de Potosí.

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