Ya sea en una laguna encantadora, un mar en calma o un río sinuoso, navegar es una experiencia enriquecedora que nos permite apreciar el mundo, literalmente, desde otro ángulo. Y cuando es verano, esa experiencia se intensifica. Con más de 11,000 kilómetros de costa y más de 600,000 de red hidrográfica, México es un país que ofrece una rica variedad de posibilidades para las aventuras acuáticas.
VALLE DE BRAVO
Valle de Bravo, en el Estado de México, pasó de ser un asentamiento otomí y colonial a un destino turístico gracias a la construcción de la presa Miguel Alemán en los años cuarenta. Este embalse no solo transformó el paisaje, sino que convirtió al pueblo —con sus calles empedradas y techos de teja roja— en un punto ideal para el descanso y los deportes acuáticos. Hoy, la navegación a vela es una de sus principales atracciones: puedes tomar clases, rentar un velero o sumarte a recorridos al atardecer mientras el viento, el agua y las montañas completan el escenario. El Club Náutico Avándaro o Río Adventure son dos organizaciones que puedes consultar para planear tu aventura acuática en Valle de Bravo.
CABO SAN LUCAS
En el extremo sur de la península de Baja California, este destino es famoso por sus aguas turquesa, formaciones rocosas emblemáticas y puestas de sol espectaculares. Este antiguo pueblo pesquero se ha transformado en uno de los sitios más exclusivos del país, sin perder su espíritu marinero. Navegar en velero aquí es una forma privilegiada de explorar su costa: desde recorridos matutinos que bordean El Arco y la Playa del Amor, hasta travesías vespertinas con vino y bocadillos mientras cae el sol sobre el Pacífico. Empresas como Cabo Adventures o Cabo Sailing ofrecen paquetes para todos los gustos.
