Los vinos de la bodega Tres Raíces destacan por su carácter. Su expresión se apoya en una fruta potente, taninos firmes y una estructura que permite tanto el disfrute inmediato como la guarda prolongada. El enólogo Aarón Huertas tiene una filosofía “poco intervencionista”, según él mismo describe: trabajar desde el viñedo para lograr la mejor uva posible y respetar su esencia en la bodega. La crianza ocurre a 15 metros de profundidad, en condiciones óptimas de temperatura y humedad, con una temperatura de 12 a 14 grados centígrados continuos y una sanitización continua del área con ozono. Su cuidada selección de barricas utiliza roble francés, americano y húngaro.
El Pinot Noir ha sido su reto mayor, pero el Gran Reserva es su emblema: un vino complejo, profundo y vibrante, que sintetiza el espíritu de la casa. Para quienes comienzan, el Chardonnay, el rosado de Caladoc y el Cabernet Sauvignon Reserva son excelentes cartas de presentación. ¿Un maridaje memorable? Aarón hace una recomendación heterodoxa: un guiso de pescado blanco pareado con Cabernet Sauvignon: una elección poco común, pero muy lograda.
En Tres Raíces, todas las reglas pueden sortearse si el vino y el plato se entienden.
