Cuando el Diablo llegó a México

La llegada de Casillero del Diablo a nuestro país cambió para siempre nuestra forma de ver y beber vino.

Uno de sus protagonistas nos cuenta el rol que jugó Bodegas Alianza en esta historia.

Manolo Ablanedo vivió un momento histórico en México: la llegada discreta pero decisiva de Casillero del Diablo al país. Hace 60 años, los vinos chilenos ni siquiera figuraban en el horizonte de los mexicanos, pero no era por falta de calidad, sino porque nadie había tomado el riesgo de ponerlos sobre la mesa. En ese momento, Alfonso Larraín, al frente de Concha y Toro, vino a México y eligió como su representante a la importadora Exclusivas Benet, en donde Manolo Ablanedo era vendedor.

Para probar suerte, cuenta Manolo en entrevista, don Ramón Benet hizo un pedido de 300 cajas. El vino se terminó muy pronto gracias a su relación precio-calidad, así que el siguiente pedido fue de 500 cajas. “Construir la marca desde cero en México no fue nada fácil”, recuerda Ablanedo, “pero al cabo de dos años pedimos el primer contenedor”. Exclusivas Benet colocó a Casillero del Diablo en más de 500 restaurantes a nivel nacional y después entraron a tiendas de autoservicio.

El vino chileno fue posicionándose en la mente del mexicano gracias, en parte, a las estrategias de Manolo Ablanedo. Por ejemplo, en aquellos años no había prensa gastronómica, así que Manolo le pidió a sus amigos periodistas de la sección de Sociales que escribieran sobre Casillero del Diablo; a cambio, les pagó con vinos.

Cuando la relación entre Benet y Concha y Toro se terminó hace 15 años, Casillero del Diablo ya había penetrado en el mercado mexicano. Bodegas Alianza fue crucial para que eso ocurriera, ya que don Lalo Gascón, al frente de Bodegas Alianza, fue el primero en apostar por este vino chileno en los años ochenta. “En su tienda de la colonia Portales, que entonces era más conocida como Casa Caldas, se vendieron las primeras botellas de Casillero del Diablo —recuerda Manolo—. Gracias a este impulso, las tiendas de la competencia se interesaron en el vino chileno”, concluye.

El día de hoy, Casillero del Diablo es el segundo vino más poderoso del mundo y el más importante en Latinoamérica; con presencia en más de 140 países, cada dos segundos se descorcha una de sus botellas en algún rincón de la Tierra y es el preferido de los mexicanos. Sus etiquetas reciben cada año premios internacionales que confirman su calidad y la solidez del grupo Concha y Toro, que se ha consolidado a lo largo de los años.

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