Martin Miller’s Gin: producto de la locura

Una ginebra de calidad sin precedentes.

Martin Miller tuvo la obsesiva idea de lograr una ginebra de máxima calidad, obsesión combinada con un poco de locura, que solo puede concebirse desde el amor por la ginebra. Y así fue, Martin Miller’s es un gin que nace del amor, la obsesión y la locura de su creador.

El proceso de elaboración de este destilado es único, respetando al máximo la creación artesanal, pero aplicando técnicas de destilación de los ingredientes por separado. En 1998 se destiló Martin Miller’s por primera vez, pero fue un año más tarde cuando se relanzó la etiqueta para consagrarse como la primera ginebra “super-premium” del mundo. Desde este relanzamiento en 1999, Martin Miller’s Gin ha recibido numerosos premios en las principales competiciones internacionales en los últimos 15 años.

Martin Miller’s, el renacimiento de la Ginebra

Todo comenzó cuando Martin Miller y un par de amigos bebían un gin tonic que les parecía muy sin alma. Considerando que la industria del gin se había estancado, decidieron revolucionar el mundo de la ginebra…

“Voy a hacer mi propia ginebra. Una ginebra hecha con el corazón donde el tiempo y el dinero no sean problema. Buscaremos al mejor destilador de Inglaterra, obtendremos los mejores botánicos y, lo más importante, iremos en busca del agua más pura, esté donde esté”, se dijo Martin Miller.

Con nulo conocimiento previo, decidieron volver a las raíces y orígenes para aprender a elaborar la mejor ginebra, solo por el placer de volver a disfrutar de lo que ellos consideraban el sabor de la ginebra de verdad.

Una tradición inglesa, con agua de Islandia

Un matrimonio de conveniencia y buen gusto, donde la experiencia inglesa y la pureza de Islandia se unen, ofreciendo lo mejor de ambos mundos. Sin escatimar en nada, Martin Miller apostó por un conjunto de botánicos equilibrado y muy bien escogidos, seleccionados por su calidad, sin importar su procedencia. El alma de Martin Miller’s reside en cada uno de estos botánicos.

Una de esas ideas extravagantes que desafiaban la tradición fue la destilación por separado; por un lado, los botánicos cítricos y por otro los terrosos, conservando de esta manera solo el corazón de ambos destilados. La destilación se realiza en un alambique único en el mundo, fabricado a mano en 1903 por John Dore & Co. De esta forma, se obtiene un sabor más equilibrado y suave, una ginebra original, con un balance único de cítricos y enebro.

En su búsqueda de la perfección, después de la destilación, Martin Miller’s entra en un viaje en barco de casi 5,000 km hasta Islandia, para mezclarse con un agua como no hay otra, la más pura del Ártico. El proceso se lleva a cabo en un pequeño pueblo al oeste de Islandia, donde se encuentra un agua glacial única en el mundo. Se dice que esta agua es tan pura que no requiere tratamientos ni desmineralización, ofreciendo a la marca su famoso aroma y suavidad en boca. El secreto está en el agua.

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