El futuro azul de Johnnie Walker

Un vistazo al 2220 con la edición Cities of the Future

El presente podría ser el futuro que imaginó algún visionario en el pasado. Esa premisa, que aplica también para la creación de un whisky, llevó a Johnnie Walker Blue Label a imaginar cómo serán las ciudades en el año 2220 y a hacerlas tangibles en su edición Cities of the Future. 

A dos años de la celebración de su 200 aniversario, Johnnie Walker muestra una visión utópica de las ciudades que podrían guiar el movimiento y la transformación de las sociedades dentro de dos siglos. Este ejercicio de imaginación potencia exponencialmente la filosofía de Keep walking que sustenta a la marca. Si proyectamos la mente hasta el año 2220, ¿cómo serán las ciudades; cómo convergerán pasado, presente y futuro; cómo serán sus habitantes?

Para elegir las ciudades, se puso esta idea sobre la mesa: las tendencias son dinámicas y el protagonismo de las ciudades cambia de una época a otra. Con esto en mente, se seleccionó a Bangkok, Berlín, Hainan, Londres, Seúl, Singapur, Sídney, Taipéi, Ciudad de México e incluso un lugar fuera de este mundo: la Colonia A3, en Marte. El último paso fue la materialización de esta visión. Para ello, Johnnie Walker convocó al artista audiovisual Luke Halls, quien creó pequeños metaversos a los que se puede acceder al aproximar el dispositivo móvil al empaque de Blue Label Cities of the Future.

Progreso colectivo

En voz de Gabriel Díaz, Head of Marketing de Johnnie Walker, la edición Blue Label Cities of the Future habla de las ciudades como espacios donde la sociedad sigue evolucionando, “porque llegamos más lejos cuando caminamos juntos”. Esta colectividad estuvo en la mente de Luke Halls al momento de imaginar y crear las ciudades del 2220. “La idea de un progreso colectivo continuo realmente enciende mi imaginación —detalla el mismo Halls—. Me encanta que Johnnie Walker sea tan progresista en su enfoque”.

Después de empaparse del presente de cada urbe, de su cultura y sus retos, Halls visualizó un futuro optimista, en equilibrio con los ecosistemas y la tecnología. Si bien retomó símbolos del presente para detonar en los consumidores un sentido de identificación, su visión fue más allá, pues al presentar un futuro prometedor, despierta en quien lo mira el anhelo —tal vez el compromiso— de llegar a un lugar mejor, en donde una realidad multiplanetaria es posible.

La ciudad reconfigurada

La capital mexicana fue la única elegida por Johnnie Walker dentro del continente americano. “Consideramos que México es un detonador del futuro, no sólo de la región, sino de la humanidad”, aclara Díaz.

La representación de Halls nos muestra una ciudad cuyas circunstancias y retos la llevaron a reacomodarse. Quien tenga curiosidad, no sólo verá trajineras volando, pirámides que emanan energía, el Ángel de la Independencia y el Paseo de la Reforma con jacarandas en primavera; también encontrará al Museo Soumaya como resguardo del arte, y todo rodeado por un periférico teñido de rosa mexicano —ese tono buganvilla que el diseñador Ramón Valdiosera proyectara como signo de identidad—, y árboles que poblaron las calles y llevaron a reubicar los grandes edificios.

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